Atrapado en ella
Sacudido por un montón de ideas, enfermo por ellas mismas cada instante se pierde y regresa aunque es mi mayor miedo, de no poder eludir y no estar en silencio de guerra de esos pensamientos que me envejecen tanto que no me doy cuenta. De pronto, aunque estaba sentado de ideas que envolvían el ocaso y la brisa del mar que se escondía de tanto terror y tanta calma de mar que olvidaba de ser quien era por un instante divagando de mis emociones de aquellos labios que se los lleva la calma. De pronto sentí y escuche una voz febril que despertó mi quietud, ese momento no me di cuenta por el impacto silencioso era tan sorprendente que no percibí su llegada. El señor se sentó a mi costado taciturno, tranquilo era tan conocido pero no recordaba quien era, su rostro reflejaba un carisma que te atrapaba en un instante un señor de edad con ...